El folklore andorrano es hijo de la montaña: leyendas de criaturas que protegen los bosques, rituales de fuego que marcan el solsticio, danzas que abren las fiestas mayores y santuarios nacidos de prodigios. No es un folklore de museo — se baila, se quema y se camina cada año.
Las piezas clave
Gigantes, cabezudos y esbarts
Las fiestas mayores se llenan de gigantes y cabezudos en pasacalles, y de esbarts — grupos de danza tradicional que mantienen vivo el folklore de cada valle: el Esbart de les Valls del Nord en Ordino, el Esbart Laurèdia en Sant Julià de Lòria o el Esbart Santa Anna en Escaldes-Engordany.