Se cuenta que en el año 1223 un pastor fue guiado por un pájaro blanco — una paloma, según algunas versiones — hasta una imagen de la Virgen escondida en una roca, en los prados de Canòlich, en la parroquia de Sant Julià de Lòria. Allí se levantó un santuario.
Desde entonces, cada último sábado de mayo se sube para el Aplec de Canòlich, una de las citas más queridas del calendario andorrano, donde se reparte el famoso pan bendito. El nombre «Canòlich», según la tradición popular, remitiría al catalán «atura't aquí» — «párate aquí».
El aplec abre, de hecho, la temporada festiva: pocas semanas después empiezan las fiestas mayores del verano.